Riqueza por la gran variedad micológica

La Sierra de Guadarrama, sobre todo en la vertiente segoviana, es la segunda más rica por la variedad micológica de España

Una de las muchas razones para visitar nuestros pinares en esta época es el placer por la micología, por la recolección de setas de cualquier variedad que se conozca bien, a la vez que se pasea por el entorno natural que ofrece la falda norte del Parque Nacional Sierra de Guadarrama. Tras los Pirineos, esta zona micológica presenta una riqueza por la diversidad de ejemplares que durante todo el año se pueden recolectar, propiciada por la formación física de la zona que abarca zonas de extensos prados, lugar ideal para recolectar ejemplares tan apreciados como la seta de cardo, hasta altitudes elevadas hacia los 2.000 metros, pobladas en unas zonas por robles y otras por pino común, característica que favorece el nacimiento de esa rica variedad de especies.

Aunque el níscalo es el ejemplar identificador de estos parajes, el hongo con sus variedades de edulis o pinícola ha ganado terreno hasta alzarse en el rey de los ejemplares más deseados para encontrar y degustar, sin duda por ser más suave, menos indigesto, y ofrecer más posibilidades culinarias, algo que podemos comprobar en los establecimientos de hostelería que ofrecen en sus platos de temporada distintos ejemplares recolectados en este entorno y cocinados para sacar todo el sabor a estos frutos que nos ofrece de manera tan frugal en otoño nuestros pinares.

Para recolectar setas es indispensable hacerse con un permiso y seguir siempre los consejos para poder favorecer también la continuidad de la reproducción de los ejemplares sin destrozar el micelio del que nacen, es decir, recolectarlos contando el pie y no arrancando los ejemplares que encontremos.

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