Sarga de Sánchez Coello en la Iglesia de El Espinar

La Sarga es una de las joyas artísticas del municipio

Hay dos temporadas en el calendario para contemplar una pieza única, en agosto y en Semana Santa, que es la mejor ocasión para poder contemplar esta pieza única en España. Entre todas las obras de arte que se pueden contemplar en la Iglesia de San Eutropio de El Espinar destaca la Sarga elaborada en el siglo XVI Alonso Sánchez Coello, pintor de cámara de Felipe II, una pieza de tela que cubre el retablo mayor en Semana Santa, y que consta de tres cuerpos delimitados en los laterales por pilastras que recogen en sus capiteles los tres tipos de decoración heredados de la cultura griega, dórico, jónico y corintio.

Este tipo de pintura se realizaba por el deseo de que en las ceremonias religiosas o de palacio hubiese un tipo de decoración temporal, sin bastidores, para una rápida colocación y después retirada de su sitio, todo con gran facilidad, como podemos comprobar los días de exposición. Los motivos de los diferentes órdenes están relacionados con lo hechos de la pasión de Cristo. En el primer cuerpo se dedica al entierro de cristo, el segundo a La caída de Jesús camino del calvario y el tercero es Cristo en la cruz. Esto es coronado con la representación del Padre Eterno, la fe y la Caridad, detalles que destacamos en las imágenes siguientes.

Padre Eterno coronando la sarga

Padre Eterno coronando la sarga

Tercera escena de la sarga: Cristo en la Cruz

Tercera escena de la sarga: Cristo en la Cruz

Segunda escena de la sarga: Camino del calvario

Segunda escena de la sarga: Camino del calvario

Primera escena de la sarga: Entierro de Cristo en el Santo Sepulcro

Primera escena: Entierro de Cristo en el Santo Sepulcro

En el siguiente vídeo podemos ver cómo se realiza la escenificación delante del altar mayor de la iglesia de El Espinar, acabando con el izado de la sarga de mano de Mariano Maricalva, que lleva haciendo este acto desde que tenemos memoria, siendo un acto muy emotivo cuando asoma la mano por el hueco de lo alto del techo de la iglesia para proceder a enrollar la sarga, culminado por los aplausos de los asistentes a la ceremonia.

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